Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
Tal para cual.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Tierra de roza y coño de moza.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Parejo como las calles de León.
La fe mueve montañas.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Maestro, El se puede comer la regla.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
El trabajo entero de un año depende de un buen comienzo en primavera.
El tomate hasta que se remate.
El brasero, llega mejor a los primeros.
Lo pasado, pisado.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Casarás y amansarás.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Si el cuquillo no ha venido el 25 de abril, o se ha muerto, o lo han matado, o es que no quiere venir.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
La palabra es playa, el silencio oro.
Las uvas están verdes.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
Ávila, santos y cantos.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Muchos Trueno y nada de auga.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Hablando nos entendemos.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Parecer uña y carne.