Año malo para el molinero, bueno para el burro.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Cruz y raya, para que me vaya.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
A fullero, fullero y medio.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Antes de meter, prometer.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Son más los días que las alegrías.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
La buena hija dos veces viene a casa.
Malo vendrá que bueno me hará.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Boca de miel y manos de hiel.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
La primavera la sangre altera.
Cerrado a cal y canto.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
Por mucho pan nunca es mal año.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Para el pan ralo, no hay año malo.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Hacer un viaje y dos mandados.
Bailar la trabajosa.
En buen tiempo, no faltan pilotos.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
La visita como el muerto , a los tres días huele mal.
Valgan las llenas, por las vacías.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
El que compra el paraguas cuando llueve, valiendo seis le cobran nueve.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Bebo poco, más quierolo bueno.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
El tiempo todo lo amansa.