Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Dar un cuarto al pregonero.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Por diferente camino, se llega al mismo destino.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Quien da el consejo, da el tostón.
La misa, dígala el cura.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
El que mucho escoge poco coge.
Según el sapo es la pedrada.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Quien siembra, siega.
Deja al menos un huevo en el nido
A las obras me remito.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Para llegar al destino, hay que iniciar el camino.
El que se fue a León perdio su sillón.
Cruz y raya, para que me vaya.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
A barriga llena, corazón contento.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
El catalán de piedras hace pan.
Cada uno habla como quien es.
Antes de hablar, pensar.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
A padre avaro, hijo pródigo.
A medida del santo son las cortinas.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
El ojo de un amigo es un buen espejo.