Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Las aguas mansas son las peores
Gente de montaña, gente de maña.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
A gran arroyo, pasar postrero.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Ojo al Cristo que es de plata.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
No donde naces, sino donde paces.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Bien canta Marta después de harta.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Antes es Dios que los santos.
A catarro gallego, tajada de vino.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
En el refugio del otro vive cada uno
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
En camino largo, corto el paso.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Los pies van donde va el corazón
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Donde está el rey, a cien leguas.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Tal padre, tal hijo.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Mucho preito hace mendigo.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
En llegando a San Andrés, invierno es.
Si no es Juan, es Pedro.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Cada villa, su maravilla.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Este se mete como Juan por su casa.