Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
La madurez solo se vive una vez.
En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Al loco y al aire, darles calle.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Cojo con miedo, corre ligero.
Lo que es bueno para todos, no es conveniente para ninguno.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Asno con hambre, cardos come.
Antes de comer, unos vasitos has de beber, y comiendo, otros vasitos seguirás bebiendo; más después de haber comido, aún no te sentarán mal otros vasitos.
Otro día amanecerá y buen tiempo hará.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
Acúsole porque pisó el sol.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
Puerta de villa, puerta de vida.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Vive la vida a grandes tragos por que no te bastara cuando tengas que perderla.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Lo que es bueno para el bazo, no lo es para el espinazo.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.