Si os duele la cabeza, untáos la rabadilla con manteca.
Tras el vicio viene el lamento.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Zapato que aprieta, no me peta.
Donde entra el aire y el sol, no entra el doctor.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
El buen libro de las penas es alivio.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
De que mueren los quemados más que de puritito ardor.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
El que bien come y bien digiere, solo de viejo se muere.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Caldo de gallina y precaución no hicieron jamás daño a hombre ni varón.
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos.
A catarro gallego, tajada de vino.
A donde te duele, ahí te daré.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
A grandes males, grandes enfermos.
Agua cocida, sabe mal pero alarga la vida.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Atajar al principio el mal procura, si llega a echar raíz, tarde se cura.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Cada uno muere de su vicio.
Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Con pequeña herida puedes perder la vida.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Doctor que cura a sus enfermos no hace carrera ni dineros.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Jamón y vino añejo estiran el pellejo.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Los mejores médicos son: el doctor dieta y el doctor reposo.
Malos humores salen con buenos sudores.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Que no llegue la medicina cuando el enfermo ya se murió.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Tres estornudos, resfriado seguro.
A veces es más fatal, la medicina que el mal.