Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Quien tiene tienda que atienda y, si no, que la venda.
A gran cabeza, gran talento, si es que lo tiene dentro.
El salario es de acuerdo con el trabajo.
Darle a una persona todo tu amor, no es un seguro de que siempre te amara.
No saber una jota.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
A ese andar, llévalos mi baca.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
El hambre aguza el ingenio.
Dar limosna no aligera la bolsa
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
La lujuria nunca duerme.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Desde Los Santos a San Andrés, buena sementera es.
Quien tenga tiempo que no espere
El primer deber del amor es escuchar.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Cero grados, ni frio, ni calor.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Que cada zorro cuide su propia cola.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.