A cazuela chica, cucharadica.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Ahora es cuando chile verde, le has de dar sabor al caldo.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Del monte sale, con que se arde.
Con salud, lo hay todo; sin salud, no hay nada.
Abril frío, poco pan y poco vino.
La soga, tras el caldero.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
¿Nada?. Poca cosa para ser asada.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Leche y vino, veneno fino.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Con pan, hasta las sopas.
Hierba segada, buen sol espera.
Acúsole porque pisó el sol.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Mala olla y buen testamento.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
En seco o en mojado, por San Lucas ten sembrado.
Dar en el clavo.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Olla quebrada, olla comprada.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Ajo hervido, ajo perdido.
A buen año y malo, no dejes la harina en el salvado.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Aceite de oliva, todo el mal quita.
Contigo, pan y cebolla.
A caracoles picantes, vino abundante.
Amor de amos, agua en cestos.
Arroz pasado, arroz tirado.
Mano lavada, salud bien guardada.
A cualquier cosa llaman rosa.
Cada día gallina, amarga la cocina.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Ajo cebollino, para con vino.
Darle a uno mala espina.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
Mala boca, peces coma.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.