Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
La contradicción es la sal del pensamiento
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Buen alimento, mejor pensamiento.
El que nada debe nada teme.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Decir bien y obrar mejor.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
El que mucho habla, mucho yerra.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Apaga la luz, Mañosón!
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Cuanto más se ama menos se conoce
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Más vale tender la mano que el cuello.
Siempre habla quien menos puede.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Es más fácil saber como se hace una cosa que hacerla.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
El hombre nació para morir, es mortal.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Bien vivió quien bien se escondió.
Para aprender, nunca es tarde.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
El que tiene boca, se equivoca.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Pensando en pajarito preña'o