Quien dice lo que no siente, miente.
No es bueno huir en zancos.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Navarro, ni de barro
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
De pies a cabeza.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
En casa llena el loco no se apena.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
A buena confesión, mala penitencia.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
El que no te ama, burlando te difama.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Dios no da alas a las culebras; porque volando pican.
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
El que no sabe nadar, se lo lleva la corriente.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Lo que hace Dios es lo mejor.
El calamar, en todos los mares sabe nadar.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
A más servir, menos valer.
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Si te muerde el escorpión, traigan la pala y el azadón.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Una alegría esparce cien pesares.
Ni por salvar la vida es licita la mentira.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.