Los tambores de guerra son tambores de hambre.
Más vale morir de risa que de ictericia.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Dios es más grande que el mundo.
El hambre es muy mala consejera.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Demasiado pedo para la mula.
La lengua larga es señal de mano corta.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Mal ojo se le ve al tuerto.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
El niño regalado, siempre esta enojado.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
El amor es el principio del bien y del mal
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Su ladrido es peor que un mordisco
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Cabeza chica, nunca es calva; mucha cabeza poco pelo.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Por do salta la cabra salta la que mama.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Más honor que honores.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
De cuentos suele irse a chismes.
Del mal, el menos.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.