A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
El que nace para burro, de niño ya tiene orejas.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
El que ama, teme.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Por unos pierden otros.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
No eches toda la carne al asador.
Per natura non da, Salamantica non presta. Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
Dinero guardado, barco amarrado.
A muchos debe de temer aquel a quien muchos temen.
Agrada y te agradarán.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Ausente, apenas viviente.
Guardia viejo no cae en gancho.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Hombre chiquitín, bailarín y mentirosín.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
Una palabra al oído se oye de lejos.
Jugar y perder bien puede suceder.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
De buena harina, buena masa.
Unos tanto y otros tan poco.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Como la manzana, por dentro podrida, por fuera sana.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Basta un minuto para hacer un héroe, pero es necesaria toda una vida para conseguir un hombre de bien