Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Más vale loco que necio.
De tal palo tal astilla.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Amigo de todos, loco con todos
Inteligencia y belleza: gran rareza.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
La lengua queda y los ojos listos.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Al tonto se le conoce pronto.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
El tonto ni de Dios goza.
El buen cirujano, corta por lo sano.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Mente sana, cuerpo sano.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
A quien vela, todo se le revela.
Quien bebe no sabe lo peligroso del vino, quien no lo bebe no sabe de lo bueno que hay en él.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Quien es feliz habla poco
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo