Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Saber dónde aprieta el zapato.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Ver para creer.
El hable es plata, el silencio es oro.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Más vale mendrugo que tarugo.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Más aburrido que mico recién cogido.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Lección dormida, lección aprendida.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
A buey viejo, no se le saca paso.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
El vino y la verdad, sin aguar.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
El más avisado cae.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Al hombre de rejo, vino recio.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Quien siembra, siega.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
No es virtuoso quien no se alegra con la virtud.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.