Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
En ningún apostolado falta un judas.
Quien salud no tiene, de todo bien carece.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
No hay ladrón sin encubridor.
Más vale guerra abierta que paz fingida.
La barba no hace al filósofo
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Del ahogado, el sombrero.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Antes que el deber está el beber.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Las damas al desdén , parecen bien.
El triunfo de los crueles es breve
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Nunca te apures para que dures.
Donde hay obras, hay sobras.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
A pan ajeno, navaja propia.
No hay don sin din.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Casa vieja todo es goteras.
El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.