Al hombre de rejo, vino recio.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Comer en bodegón y joder en putería.
El que coge la vela es porque es cofrade.
Casarse bajo el palo de la escoba
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Andar el tiempo y vernos hemos.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
A comida de olido, pago de sonido.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Mientras hay unos que madrugan, hay otros que no se acuestan.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Burro adornado, busca mercado.
Las obras, con las sobras.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
En Febrero busca la sombra el perro.
A mala lluvia, buen paraguas.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Es combate disparejo, el del tigre y burro viejo.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
De lo bendito, poquito.
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
Son más los días que las alegrías.
Na noite de san Xoán, non queda na casa nin o can. En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
A un bagazo, poco caso.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
Escatimar y dar a putas.
Suerte, y al toro.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Zun de noche, se sube a un coche
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Un buen día nunca se olvida.
El que no cae, resbala.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.