Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
A tal casa, tal aldaba.
Cada doblón acumulado ha sido diez veces rapiñado.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Una buena dote es un lecho de espinos
De enero a enero, el dinero es del banquero.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
A tal puta, tal rufián.
Alforjas llenas quitan las penas.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Jamás se ha quedado el oro de ser robado.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
Todo se pega, menos la hermosura.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Obra hecha, dinero espera.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
En la variedad está el gusto.
Quien gana cuatro y gasta cinco, nunca tendrá un real en el bolsillo.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Rábanos y queso tienen la corte en peso.
Muerte y venta deshace renta.
El que poco tiene a poco aspira.
Mala boca, peces coma.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
De comerciar a robar, poco va.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
Vale más el que sabe más.
Hablando la gente se entiende.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
De barriga gigante, pedo retumbante.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Casa con azotea, ladrón la asalta.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo