Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
A Roma por todo.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
La virtud loada, crece.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
El que da, recibe.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Cuantos más seamos, más reiremos.
Hija que casas, casa que abrasa.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Hacienda de pluma, poco dura.
Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
Tres ges tiene el buen queso. grande, graso y grueso.
Gloria mundana es gloria vana.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Mas vale dar que recibir.
Si no sobra es que falta.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Para buena vida, orden y medida.
Hacer oídos de mercader.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Buena fama, hurto encubre.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Todo lo que brilla, no es oro.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Toda flor quiere ser fruto.
Riachuelos pequeños forman grandes rios.