Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
A mala suerte, envidia fuerte.
Tiene más cuentas que un rosario.
El trabajo ennoblece.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Ni el más rico ni el más fuerte, se han librado de la muerte.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Al hombre pobre no le salen ladrones.
La buena ropa abre todas las puertas.
El pobre es un extranjero en su país.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Más enredado que un kilo de estopa.
Para prosperar, madrugar.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
A buenos ocios, malos negocios.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Cada villa, su maravilla.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
Si quieres tener dinero, tenlo.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Quien muere pobre, no muere antes de tiempo.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Bienes y males, a la cara salen.
Es mejor deber dinero y no favores.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
No compra barato quien no ruega rato.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Iglesia, o mar, o casa real.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Por San Simon y Judas, saben más ricas las uvas.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre saludable, rico y sabio.