A mocedad viciosa, vejez penosa.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Como es el pago, así es el trabajo.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
La experiencia no se fía de la apariencia.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
Nadie apalea a un perro muerto.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Lo pasado, pisado.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
El uso es maestro de todo.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
De suerte contentos, uno de cientos.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Ave por ave, el carnero si volare.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Al bobo, múdale el juego.
Amor nuevo, olvida el primero.
A buen capellán, mejor sacristán.
Del reir viene el gemir.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
En cabeza limpia, nunca piojos ha de haber.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Cazador y cazado confían en Dios.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
A capa vieja no dan oreja.
Se defiende más que un gato boca arriba.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.