Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Quien te quiere, no te hiere.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
De lo perdido, lo que aparezca.
Lo que es igual, no es trampa.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Idos y muertos es lo mesmo.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Por la peana se adora al santo.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
El que bien te quiere no te engaña.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
Cuidado con la adulación
Fiar, en Dios y en otro no.
Descansa el corazón, contando su pasión.
La ingratitud embota la virtud.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Con chatos, poco o ningún trato.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Guardado el dinero, no pone huevos.
El muerto delante y la griteria atrás.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Haz el mal y guárdate.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Mira antes de saltar.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Hasta la muerte, todo es vida.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.