La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Para conservar amistad, pared en medio.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Contigo me entierren, que me entiendes.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Honor a quien honor merece.
Te conozco, pajarito.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Pan casero, de ese quiero.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Al higo por amigo
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
A buey viejo, pasto tierno.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Real que guarda ciento, es buen real.
Cuando tu ibas, yo venia.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
Es más confiable la más pálida tinta que la más brillante memoria.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Todo tiempo pasado fue mejor.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Aquel que guarda siempre tiene.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Remienda paño y pasarás año.