De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
La ambición mató al ratón.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Nadie perdona que le hagan un favor.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Aquel que guarda siempre tiene.
Más haces callando que gritando.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Aún no es alcalde y ya quiere comer de balde.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Sigue los impulsos de tu corazón
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Mujer mayor, es la mejor.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Aceptar un don, requiere discreción.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
El tiempo todo lo amansa.
El que da, recibe.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Moza reidora, o puta o habladora.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Le dieron gato por liebre.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Juicios tengas, y los ganes.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
A buena confesión, mala penitencia.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
A heredad vieja, heredero nuevo.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Tal para cual, la puta y el rufián.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Mujer refranes, muller puñetera.
Actividad cría prosperidad.
Más está el engaño en ser bueno o malo que en ser caro o barato.
A malos ratos, buenos tragos.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.