El dedo malo, se corta y se vota.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
A un bagazo, poco caso.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
A mucho vino, poco tino.
Hoy no se fía, mañana sí.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
La avaricia rompe el saco.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Costumbre mala, desterrarla.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
La hacienda, el dueño la atienda.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Averiguelo, Vargas.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Mucho sabe quien callar sabe.
A fullería, cordobesías.
Cada cosa pía por su compañía.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Juramento, juro y miento.
La sugestión obra.
La libertad no tiene par.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Bien o mal, casado nos han.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
A buena mujer, poco freno basta.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
El dinero corrompe al hombre.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Me importa un comino.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
A grandes cautelas, otras mayores.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Leerle a uno la cartilla.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Puerta de villa, puerta de vida.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.