El cestero que hace un cesto, hace ciento.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
A diente cogen la liebre.
Hacer frotaciones con cáscara de vaca.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Primero las cubas que las uvas.
Faldas largas, algo ocultan.
Caballo andador tropezador.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
Está más "pegado", que mosca en melado.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Borrego recién pelado, no lo lleves al mercado.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
De bromas pesadas, veras lamentadas.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Una manzana roja invita piedras.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Come muchas uvas, y te ahorrarás la purga.
La naturaleza proveerá.
Llave puesta, puerta abierta.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Primero la firmita y luego la camita.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
No busques en la plaza lo que tienes en tu casa.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Maestro, El se puede comer la regla.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
Cada uno halla horma de su zapato.
Hoy arreboles, mañana soles.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Ser un mordedor de pilares
O te aclimatas, o te aclimueres.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.