El que bien te quiere no te engaña.
Más vale puta moza que puta jubilada.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Casado por amores, casado con dolores.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
El mendigo pide pan, pero come carne si se la dan.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
Quien tenga tiempo que no espere
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
A la gallina no le pesan sus plumas.
Agrada y te agradarán.
Quien tuvo, retuvo.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Por la boca muere el pez y el piloto por los pies.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
A gran prisa, gran vagar.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Albarcas y coladores, de abedul son las mejores.
Las armas las cargan el diablo.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Limosnero y con garrote.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
La desgracia de un loco es dar con otro.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
El amor entra por los ojos.
A largos días, largos trabajos.
A tres de pelea, enséñales la suela.
A la carne vino, y si es jamón, con más razón.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
Bien se está San Pedro en Roma, aunque no coma.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Cargos son cargas.