No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Saber cuantas púas tiene el peine.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Más vale dejar a tu hijo con mocos que cortarle las narices.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Cada loco con su tema.
Amor con celos, causa desvelos.
A donde las dan, allí las toman.
Por el interés te quiero Andrés.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
El mejor cazador, miente más que caza.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Renegad de viejo que no adivina.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Este es el hombre de la Paula Pasos.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
Favorecer, es por norma perder.
La suerte es de los audaces.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Cada tonto tiene su manía.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Abril, siempre fue vil.
Achaque el viernes por comer carne.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
El que bien te quiere no te engaña.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.