Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Labrador chuchero, nunca buen apero.
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos.
Na noite de san Xoán, non queda na casa nin o can. En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Si usted molesta a un perro, molesta a su dueño.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
Qué bueno era Dios para labrador.
Ni tengo padre, ni madre, ni perro que me ladre.
Al perro muerto, échale del huerto.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Comer sin vino, comer canino.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
El perro hambriento no teme al león.
Indios y burros, todos son unos.
Ningún perro lamiendo engorda.
Ramal y bozal, para el animal.
Nadie apalea a un perro muerto.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Necios y gatos son desconfiados.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Muerto el perro, el gato es el que ladra.
La zorra, por la cola.
Serio como perro en bote.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Negocios de puercos, puerco negocio.
Pajes; mozos y era Perico solo.
El perro viejo no ladra sin razón.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
A cada puerta, su dueña.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Labrador lunero, no llena el granero.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.