O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Más merece quien más ama.
El que come solo, come como un animal.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Gallina que no pone huevos, al puchero.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Primero gatea, después camina.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Por muy manso que sea el oso, sigue siendo peligroso.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Cada mozo lancee su toro.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Son cucarachas del mismo concolo.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
A mala leña un buen brazado.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Está comiendo zacate el burro.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
El perezoso siempre es menesteroso.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
A buen señor, buena demanda.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Llave puesta, puerta abierta.
Pascua pasada, el martes a casa.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Más ven cuatro ojos que dos.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Pa' todo hay fetiche.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Los enamorados, no ven a los lados.
Adorar al santo por la peana.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Pecado callado, medio perdonado.