Humano es el errar y divino el perdonar.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Me cayó como patada en la guata.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Esto parece el coño de la Bernarda.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
El Rey es poco para su porquero.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Enero, claro y heladero.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Trato es trato.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Más chulo que un ocho.
Donde hay yeguas, potros nacen.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
No pasa seguro quien corre por el muro.
De padre carpintero, hijo zoquete.
A braga rota, compañón sano.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
El que necesita, te visita.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Nadie da palos de balde.
A gran prisa, gran vagar.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
Lo robado no luce.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
El que tiene buba, ése la estruja.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
Al erizo, Dios le hizo.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
Juegan los burros y pagan los arrieros.
A mala venta, mala cuenta.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.