Libro prestado, perdido o estropeado.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Aire gallego, escoba del cielo.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
No da quien tiene, sino quien quiere.
El cebo oculta el anzuelo.
Con el mismo cuero las correas.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Ojo por ojo, diente por diente.
Pan casero, de ese quiero.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Algo tendrá el queso, pa' venderlo al peso.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Por la peana se adora al santo.
A cada cabeza, su seso.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
La lealtad se paga.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Mal se tapa el gato con la cola.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Palabras de santo, uñas de gato.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
La burla, para quien le gusta.
Sal a la puerta y dila puta tuerta.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
A mala lluvia, buen paraguas.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.