En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.
Un real de deuda, otro acarrea.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Más se perdió en el diluvio.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
Después de un gustazo, un trancazo.
Alforjas llenas quitan las penas.
Bastante colabora quien no entorpece.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.
Palo dado ni Dios lo quita.
Tras la fortuna guía el favor.
Burlas suaves traen burlas graves.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
De suerte contentos, uno de cientos.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Orden y contraorden, desorden.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.