Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Más se perdió en el diluvio.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
Un real de deuda, otro acarrea.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
Después de un gustazo, un trancazo.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.
Bastante colabora quien no entorpece.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
Alforjas llenas quitan las penas.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
Palo dado ni Dios lo quita.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Tras la fortuna guía el favor.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Burlas suaves traen burlas graves.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Orden y contraorden, desorden.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
De suerte contentos, uno de cientos.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.