Lo imposible, en vano se pide.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Amor de asno, coz y bocado.
A cada cañada le llega su añada.
Haz favores y harás traidores.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Te casaste, te entera.
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Gente pobre no necesita criados.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Hasta ajustar, regatear.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
No te salgas por la tangente.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Yo para ser feliz quiero un camión.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
Le dan la mano y se toma el pie.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
Casa de mantener, castillo de defender.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
Buen pedidor, mal dador.
Quien bien ata, bien desata.
Buena cautela, iguala buen consejo.
La caridad empieza por casa.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Mírate a ti mismo y entrarás en un abismo.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro