Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
El gozo en el pozo.
Dar palos de ciego.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Comida hecha, amistad deshecha.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Hablando nos entendemos.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Para buena vida, orden y medida.
A bien se llega quien bien se aconseja.
La ingratitud embota la virtud.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
El que muda de amo, muda de hado.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
No fío, porque pierdo lo mío.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Casado por amores, casado con dolores.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Antes de comer, unos vasitos has de beber, y comiendo, otros vasitos seguirás bebiendo; más después de haber comido, aún no te sentarán mal otros vasitos.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
A grandes cautelas, otras mayores.
El interés tiene pies y yo también.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Si no vas de acuerdo con uno, es su problema;si no vas de acuerdo con nadie, es tu problema.
Amor de dos, amor de Dios.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
El pobre que pide pan, toma carne si se le dan.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
Los lugares altos tienen sus precipicios.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.