Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
El interés mata la amistad
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Mírate a ti mismo y entrarás en un abismo.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
La esperanza es el pan de los pobres.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
Dos no discuten si uno no quiere.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
Mujer enferma, mujer eterna.
Mujer al volante, peligro constante.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
El cliente siempre tiene la razón.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Amor de dos, amor de Dios.
Muchos componedores descomponen la novia.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
El interés tiene pies y yo también.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Deuda real, se cobra tarde y mal.
No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
Dale con que la abuela fuma.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Yo para ser feliz quiero un camión.
A buenos ocios, malos negocios.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Mujer que se queja, marido que peca
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Ni la pobreza obliga a nadie a robar, ni la riqueza lo evita.