Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
Nunca falta un borracho en una vela.
Dios no podía estar en todas partes, por consiguiente creo a las mujeres.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
La causa no justifica el motivo.
Alegría, belleza cría.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Cada cosa pía por su compañía.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
El pan con hartura y el vino con mesura.
Son cáscaras del mismo palo.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Si no es Juan, es Pedro.
Voy a ir hacer un mandado.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
La sardina y el huevo a dedo.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
Con los descuidados, medran los abogados.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
Dios no desampara a sus hijos.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Le dieron gato por liebre.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Hijos y mujer añaden menester.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Ir de capa caída.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Ávila, santos y cantos.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
En este mundo traidor, al mejor tratan peor.
No es bueno huir en zancos.