Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
Dime matagatos, que he matado un gato.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
Bebido el vino, perdido el tino.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Gran tocado y chico recado.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
La espina, ya nace con la punta fina.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Gusto secreto, no es gusto entero.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Cada santo tiene su candela.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Hay desgracias con suerte.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Cántaro roto para tiesto vale.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Más fea que una patada en la canilla.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Agua mansa, traidora y falsa.
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
En la tardanza está el peligro.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Lo que siembras cosechas.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.