Los vicios no necesitan maestro.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Mal ayuna el que mal come.
Come santos, caga diablos.
El hábito es una camisa de hierro.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
A palabra necias, oídos sordos.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Ante la duda, abstente.
En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
El amor corrompe los corazones puros y purifica los impuros
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Quien canta, su mal eta.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
Sin trabajo no hay recompensa.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Pedir peras al olmo.
Dar tiro.
No hay dicha, sino diligencia.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Chocolate que no tiñe, claro está
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.