De mala vid, mal sarmiento.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Nadie se ha pelado por pedir.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Nadie quiere la salud más que el paso.
Pobreza no es vileza.
El que más puede, más aprieta.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Lo bien hecho bien parece.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Arca abierta al ladrón espera.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Dios no se queda con nada de nadie.
El que da primero da dos veces.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Me doblo pero no me quiebro.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
Amor que no es osado, amor poco estimado.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Madre ardida hace la hija tollida.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Quien no tiene enemigos, de nadie es conocido.
Quien siembra, siega.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
A caracoles picantes, vino abundante.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Sal derramada, quimera armada.
Cada pardal a su espigal.
El vino abre el camino.