De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
Llegar y besar, suerte es singular.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Los pensamientos no tienen fronteras
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Más vale bien amigada que mal casada.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Pastelero a tus pasteles.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Mejor solo que mal acompañao.
El buen libro de las penas es alivio.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
La virtud loada, crece.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
Marido, comprad vino; que no lino.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
Año de nieves, año de bienes.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Vase la fiesta y resta la bestia.
El buen instrumento saca maestro.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Quien más tiene, menos suelta.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
El tiempo de Dios es perfecto.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.