A dos puyas no hay toro bravo.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
Llegar y besar, suerte es singular.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
A fuerza de ayunos llegan las pascuas.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Los pensamientos no tienen fronteras
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Más vale bien amigada que mal casada.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Marido, comprad vino; que no lino.
Pastelero a tus pasteles.
Mejor solo que mal acompañao.
La virtud loada, crece.
El buen libro de las penas es alivio.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
No da quien tiene, sino quien quiere.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Año de nieves, año de bienes.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
El buen instrumento saca maestro.
Quien más tiene, menos suelta.
Lento pero seguro.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
El tiempo de Dios es perfecto.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.