Oveja de todos, cómenla lobos.
Al asno lerdo, arriero loco.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Cuando hay para carne, es vigilia.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Confía en lo que ves
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
El que nació para caballo tiene que morir pastando.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
pajero como tenedor de oveja.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Dios acude siempre.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Bollo de monja, costal de trigo.
Hacérsele a uno el campo orégano.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
A quien labora, Dios lo mejora.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Sin padrino no hay bautizo.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
No voy a misa porque estoy cojo, pero a la taberna me voy poquito a poco.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Casa de Dios, casa de tos.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Cuidado, que antes de ser cura fui monaguillo.
Cada cual en su corral.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.