Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Maestro de atar escobas.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
De padre carpintero, hijo zoquete.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Es más limpio que el cuello de un sacerdote.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
El pasto que le ha sobrado, es el que engorda al ganado.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Fuente de pastores, en invierno tiene agua, y en verano, cagajones.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Más perdido que perro en misa.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Hombre anciano, juicio sano.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
Teta de noviciado.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Cazador y cazado confían en Dios.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Campo bien regado, campo preñado.
Caga el cura, caga el Papa, y de cagar, nadie se escapa.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Yegua cansada, prado halla.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Al loco y al fraile, aire.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
Primero comer, que ser cristiano.
Mano de santo cura como por encanto.
Madre pía, daña cría.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
El dueño de la casa es el criado del huésped.