Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
A buena confesión, mala penitencia.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Como es el padre, así es el hijo.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
El burrito siempre busca pastito tierno.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
El que fía, o pierde o porfía.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
El ejercicio hace maestro al novicio.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Mucho preito hace mendigo.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Dios castiga, pero no ha palo.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Dios castiga sin dar voces.
No todo el que trae levita es persona principal
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Agrada, quien manda.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
A todo coche, le llega su sábado.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Que mañana hay misa para los sordos.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.