Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Con paciencia y con maña, un elefante se comió una araña.
Poco mal y bien quejado.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
La buena ropa abre todas las puertas.
La verdad no peca pero incomoda.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
De padres bocois hijos cubetas.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
A este son, comen los del ron, ron.
En otoño la mano al moño.
Es más vago que la quijá de arriba.
Cuando masques, no chasques.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Ara bien y cogerás trigo.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Comprar a alforjas y vender a onzas.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
A cada santo le llega su día.
Mejor prevenir que lamentar.
Hacer favores, empollar traidores.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
No coma cuento coma carne.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
A las veces la cabra bala por el cuchillo que la mata.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Está mal pelado el chancho.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Al barrigón, no le vale faja.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.