A mala leña un buen brazado.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
El vino no tiene vergüenza.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Cada cosa tiene su precio.
Quien no arde en llamas no inflama
El que la sigue la consigue.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
El vino es la ganzúa de la verdad.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Como chancho en misa.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Saber dónde aprieta el zapato.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
La vida es un montón de pequeñas cosas
La Luna de Enero y el amor primero.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Nunca falta un culo para un bacín.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
A catarro gallego, tajada de vino.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
A Roma por todo.
En ningún apostolado falta un judas.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
Palabras y plumas el viento las tumba.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.