Mal acierta quien solo el interés se lleva.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Palabra de boca, piedra de honda.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Todo amor tiene su gasto
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
El placer es víspera del pesar.
El interés mata la amistad
A liebre ida, palos al cubil.
Hablar con el corazón en la mano.
El amor entra por la cocina.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
La paciencia es la llave del paraíso.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Date a deseo y olerás a poleo.
A caracoles picantes, vino abundante.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Estar armado hasta los dientes
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Pies fríos, corazón caliente.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
El amor todo lo vence.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
El vicio, saca la casa de quicio.
Con el amor está el temor
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Valor y querer, facilitan el vencer.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
A batallas de amor, campo de plumas.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos