Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
El ocio es el padre de todos los vicios.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
El tono afectuoso cautiva el oido.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
De boca para fuera.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Lo comido por lo servido.
Bien ama quien nunca olvida.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Dar una de cal y otra de arena.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
La duda es la llave del conocimiento.
Cuentas claras, amistades largas.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
El amor deja ver las rosas y no las espinas
La contemplación del vicio es vicio.
Los casados, casa quieren.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Estoy hasta las manos.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Andar con pies de plomo.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
A quien mucho tiene, más le viene.
No se pierde lo que se dilata.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
De pies a cabeza.
El trato engendra el cariño.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Quien tiene en el corazón el amor por una mujer, no tiene tiempo de odiar
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.