Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
A cabrón, cabrón y medio.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Casa compuesta, caja en la puerta.
El que da primero da dos veces.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Burro empinado, por hombres es contado.
Julio, lo verde y lo maduro.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
El que come y canta algún sentido le falta.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
Donde no hay celos no hay amor.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Olvidar una deuda no la paga.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Agua al higo y a la pera vino.
Para saber, has de leer.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Porfía mata venado, que no venablo.