La leche cocida, tres veces subida.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
A mal viento va esta parva.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Palabra de cortesano, humo vano.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
A la que te criaste, te quedaste.
Cual el año, tal el jarro.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
Te casaste, la cagaste.
Para mañana no ayunar, hoy no hartar.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Ni miento ni me arrepiento.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Pajaro que comió, voló.
Lo estancado se pudre.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
Quien ha de pasar la barca no cuenta jornada.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Jamón empezado, pronto mediado.
Año hortelano, más paja que grano.
Quitada la causa se quita el pecado.
Domingo sucio, semana puerca.
Volverse humo.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
En los años no importa cuantos, lo importante es cumplirlos.
A gran prisa, gran vagar.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Después que tu pan comí, te encontré en la calle y no te conocí.