Pase mayo, y pase pardo.
A cualquier trapo con tirilla, le llaman camisa.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Caballito de cartón, ni andante, ni galopante, ni trotón.
Esto es de rompe y rasga.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
De padres asientos, hijos taburetes.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Cada palito tiene su humito.
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.
Palabra de boca, piedra de honda.
Remienda paño y pasarás año.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
La impureza, pesa.
La mala paga , aunque sea en paja.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Esa es la gracia del buen escribano, escribir bien con mala pluma y papel malo.
Te paso la pala diego
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Casa de concejo, pajar de viejo.
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
Hacer la del humo.
Hablen cartas y callen barbas.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
La carta no se pone colorada.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Hacerle a uno la pascua.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Ojo al parche.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Tamal que es de manteca en las hojas se conoce.
Domingo, domingo, día de pingo.
Cartas cantan.
Échale guindas al pavo.
Palabra de cortesano, humo vano.
Son cáscaras del mismo palo.
Se llena antes el ojo que el papo.
Es pan comido.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Hacer una cosa en un avemaría.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
A picada de mosca, pieza de sabana.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.